El maquillaje más costoso no lo puedes comprar.

Amo verme maquillada, es grandioso lo que pueden hacer unos productos, unos labios vinos que llaman mucho la atención y esas máscaras de pestañas que abren tanto la mirada, son cosas que me dejan enamorada, sin embargo  me encanta también cuidar mi piel, ¿no les pasa? Se siente muy bien tener el rostro limpio de impurezas y mas cuando recientemente nos exfoliamos o nos hicimos un tratamiento de limpieza, no puedo parar de ver mi rostro en el espejo, es una sensación de frescura.

Pero, ¿qué pasa cuando nuestro corazón no se siente así? A veces estamos hermosas físicamente con maquillaje pero no nos sentimos de esa forma, y aún teniendo limpio el rostro “libre de impurezas” nuestro corazón no se siente igual y no hay forma de ver lo que en realidad no está: “belleza”; la real, la del corazón.

Con el tiempo he aprendido a amarme sin el maquillaje, con las cejas disparejas, ojeras y los labios pálidos. Que rico se siente cuando nos miramos al espejo y hay una armonía entre lo sano de nuestro corazón y lo bello de nuestro físico. En mi caso, yo diría que puedo suspirar y sonreír solo para mi, y mi deseo es que poco a poco lo podamos hacer juntas. Un proverbio de la biblia dice “el corazón alegre hermosea el rostro”, entonces, maquíllate de amor, paz, paciencia, tolerancia y alegría.

El maquillaje mas costoso no lo puedes comprar, no tiene precio la sonrisa de tu alma, pero sí tiene un altísimo valor.

Sabemos quienes somos y lo que valemos, es por esto que ha llegado algo nuevo y recargado para todas nosotras, un tiempo para amarnos más físicamente y emocionalmente, conocernos y crecer juntas, ¡estoy segura de que la pasaremos genial!.

 

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