Estoy viviendo sola ¡Aiuda!

No es un secreto para nadie que vivir sola puede ser una de las cosas más desesperantes que te puede pasar, pero también una de las mejores aventuras que puedes vivir. Recuerdo la primera vez que me fui de mi casa en toda mi vida, antes vivía una vida linda donde mi mamá hacía todo por mi y yo no movía un dedo; hasta que la adultéz vino a mi calmada paz, tumbando la puerta y aplastándome.

 

En ese momento tenía 25 años y me mude a Buenos Aires Argentina de misiones por un año, en una casa hogar para adolescentes víctimas de abuso sexual y maltrato. La primera noche me acompañó una de las colaboradoras de la fundación pero los siguientes 364 días estuve prácticamente yo sola cuidando a las chicas por las noches.

“Nunca jamás en mi vida me había sentido tan incómoda y había crecido tanto como en ese tiempo”.

Aprendí a hacerme cargo de las cenas, organizar la comida, ver las tareas del hogar que las chicas tenían que cumplir, ver las tareas de su colegio y otras cosas más. La primera semana fui un desastre. Quemaba la comida, tenía la casa como si hubiese pasado un tornado, me quedaba dormida; hasta que con el tiempo le fui agarrando la vuelta a todo este asunto de ser una adulta independiente.

Hoy son muchas las personas que están emigrando de sus países (sobre todo los venezolanos) y están lanzándose al mar de la adultéz y de vivir solos. No soy una experta y aún me equivoco muchísimo pero estas son algunas cosas que aprendí de vivir sola y que pueden servirte en algún momento:

  1. Es MUY importante tener un presupuesto REAL.

Necesitas tener un presupuesto que sea real y adaptado a tus necesidades, donde puedas dar, ahorrar, pagar cuentas, y gastar (en ese orden). Una amiga me enseñó que lo mejor es dividir tu dinero en sobres, de esta forma no llegarás a fin de mes y te quedaras sin nada. Hay una fórmula que puedes usar para distribuir el dinero (no me acuerdo donde la aprendí): del total de tus ingresos utilizas el 10% para ahorrar, 10% para dar a otros que lo necesiten (este paso te mantiene siendo agradecido y te convierte en una posibilidad para otros), lo que necesites para pagar los gastos de comida, vivienda, transporte, estudios (si estas estudiando) y servicios (¿ah? el agua no es gratis?) y lo demás es para gastar. Se honesta contigo misma y no gastes más de lo que tienes o de lo que ganas.

 

  1. NO dejes de comer.

Es muy fácil dejar de comer bien cuando sales de la casa de tus padres, ya que ellos eran los que te cocinaban y estaban pendientes de tus 3 comidas (y algunos hasta de las meriendas) cuando vives solo te das cuenta de que nadie va a cocinar por ti, que aun cuando estés enfermo tendrás que levantarte y cocinar algo si es que quieres comer. Pero es muy muy importante que tengas una buena alimentación si quieres resistir el día a día sin morir en el intento. Y no se vale el pan con jamón y queso o cereal, ya que esto no aporta las energías necesarias para rendir bien tu día. Sabemos que es súper difícil cocinar y trabajar a la vez, pero hay recetas que son sencillas y fáciles que puedes hacer y refrigerar que te van a sacar de un apuro (prometo que las voy a subir luego)

 

  1. Mantén tu casa en orden.

Esto es algo en lo que aún trabajo en mi vida (sobre todo la parte de tender la cama) pero no hay nada mejor que llegar agotada a tu casa y ver que está en orden y huele a limpio. No tienes que ser Mónica de Friends que era una obsesiva de la limpieza

Puedes mantener las pequeñas cosas en orden en la semana y tomarte un día al mes para limpiar a fondo y tirar todo lo que acumulaste sin necesidad, esto aunque no lo creas es terapéutico y te permite aclarar tus ideas.

 

  1. DESCANSA.

Se que el plan de ver Netflix hasta las 3am te puede parecer muy atractivo pero la realidad es que cuando trabajas necesitas descansar. Tu cerebro necesita dormir las horas correspondientes para que pueda funcionar bien. De ser posible toma pequeñas siestas al llegar a tu casa, no te sientas culpable por dormir, si tienes sueño es porque tu cuerpo te está pidiendo un descanso y al cuerpo hay que darle lo que pide ¿no?

 

  1. Toma tiempo para distraerte.

 

Sal a dar una vuelta a la plaza, comer un helado, tomar un baño largo, cantar a todo pulmón, pintarte las uñas, arreglarte el cabello, leer un buen libro o ver televisión panza arriba

Necesitas un tiempo para distraerte y dejar las preocupaciones de lado.

 

 

6. No te olvides de tus padres.

Esto es muy muy muy importante. Cuando te vas de casa al principio extrañas mucho a tus papás pero luego con las ocupaciones puedes llegar a descuidarlos y la realidad es que no es la idea. Piensa que ellos te extrañan, quieren saber de ti, conversar contigo (así sea para criticarte o reclamarte) organiza tus horarios para hablar al menos una vez a la semana con tus ellos, saber cómo están, qué necesitan, qué cosas han vivido desde que no estás y hasta chismear de la vida de otras personas.

Esto vale para los padres, familiares y amigos que son parte de tu antigua vida.

 

  1. mantén una vida abierta.

Cuando comienzas a vivir sola ocurre una desinhibición natural ya que ya no estás bajo la tutela de tus padres, sobre todo si te mudas de país, ya que las personas que te sostenían ya no están cerca de ti, ahora eres tu sola. Ya no tienes a las personas que te decían cómo hacer las cosas bien, ya tus padres no están enterados de lo que haces y ¡puedes hacer lo que se te dé la gana! aja…

Pero es justo en este momento donde puedes perderte de quien eres más fácilmente y comenzar a hacer cosas de las cuales puedas arrepentirte luego.

Por eso es importante que mantengas una vida abierta y transparente con las personas que te conocen y te aman. No pierdas el rumbo y la esencia de tu vida ensuciandola con cosas que no tienen nada que ver contigo.

 

  1. Rodéate de personas que te amen

¡Vas a necesitar amor! no puedes continuar sin esto. Necesitas amigos con los cuales ser real, y donde puedas descargarte, llorar, reír, salir a caminar, o simplemente quedarte en tu casa sin hacer nada juntos

pero NECESITAS personas que te amen.

 

  1. No dejes que la rutina te absorba

Tus hábitos y rutinas cambian al vivir sola. Tus horas de levantarte, de comer, de dormir, todo cambia, es un proceso al cual te vas a ir acostumbrando y ajustando, pero si hay algo que es muy sencillo que ocurra es que la rutina te absorba. Puede pasar que pases todo el día trabajando y todo lo que quieras hacer al llegar a casa sea dormir.

Esto no está mal, pero no puede mantener este ritmo siempre porque luego terminaras aislada de todo y de todos y no te darás cuenta. Así que ¡atenta!

 

  1. Mantente conectada con Dios.

No la deje de última por ser menos importante, sino porque es la base de todo. No importa que religión profeses, pero necesitas a Dios en todo este proceso. Vas a necesitar apartar tiempo para conversar con él, contarle las cosas que estás viviendo, escucharlo y dejarte guiar. Si nunca has tenido una relación con Dios quizá esto te parezca extraño y no sepas cómo comenzar.

Relacionarte con Dios es más sencillo de lo que te imaginas.

Es incluirlo en cada cosa que hagas, y cada decisión que tomes. Mi relación con Dios es bastante sencilla, salgo a tomar aire con él, converso al levantarme, y al acostarme, doy gracias antes de comer, leo la Biblia no por deber o compromiso sino porque quiero saber lo que tiene Dios para decirme. Nos dedicamos canciones y lo escucho guiarme en las decisiones que tomo, aun cuando a veces no le pregunte.

Es mi amigo, mi confidente y mi amor.

 

Los tiempos de cambios son duros, no son fáciles, te vas a desanimar, vas a llorar muchas veces, vas a extrañar tu cama, tu casa, la comida de tu mamá, tus espacios antiguos, los días de compartir con tus amigos. Será doloroso, pero te hará crecer. Te preparará para cosas mayores y mejores. Resiste un poco más, aprende todo lo que puedas, conoce todas las personas que tengas la oportunidad, rompe tus limites mentales y aún los físicos, prueba nuevos sabores, visita nuevos lugares, haz nuevos amigos, pero sobre todo:

VIVE.

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