Ausencia de ti

 

Mi madre recuerda muy bien el cómo cuidabas de mí, el cómo guiabas mis pasos, el cómo me hacías reír y sin tener conciencia, derretir mi corazón con tu presencia.

Ella hurgando entre sus recuerdos menciona que la primera palabra que pronuncie fue Papá. Ella recuerda que lloraba si te ibas de mi lado al dormir. En tono de gracia menciona que ella fue quien me llevo en su vientre por nueve meses y que aguanto todos mis llantos en la madruga, porque tu dormías como una piedra y no escuchabas mis alaridos. Dice que mi corazón siempre estuvo conectado con el tuyopor eso a pesar de lo que ella hiciera…

 

Mi corazón siempre te pertenecía.

Tenía razón, pero ¡claro! ¿Cómo no enamorarme de ti si cada vez al cruzar la avenida o andar por algún lugar me tomabas de la mano? Esas manos fueron mi mayor soporte al aprender a caminar, agarrada de tu mano sentí seguridad al andar.

¿Cómo le decía a mi corazón que no te anhelara?

Un día llegaste muy tarde como para jugar conmigo y lo entendí. Luego esa noche paso a ser días, luego semanas, las cuales eran de cansancio y más trabajo que me quitaron a lo que más anhelaba mi corazón:

Tú.

Sé que era importante tener buen ingreso para que viviéramos bien, sin embargo, mi tiempo contigo lo fuiste llenando de regalos que después de un tiempo dejaron de tener valor para mí, ya que no podía mostrarte las grandes hazañas que mis juguetes hacían.

Durante mucho tiempo mi corazón espero a que volvieras a enamorarlo con tus sonrisas, lecciones de vida, helados y risas.

Pero no fue así.

Cada vez que me prometías una salida juntos no dormía toda esa noche pensando en que me pondría, para tan solo escuchar:

Que hermosa esta mi princesa”.

Pero llegaba ese día y cancelabas.        

 

 

 

Aún cuando pasaron los años mi corazón te siguió anhelando. Esa parte de mi vida fue muy dura y quise que estuvieras, pero no importó que hiciera…

No le podía ganar a tu trabajo.

Seguiste llenando tu ausencia con cosas materiales. Pero no era suficiente.

Yo quería tu presencia. Quería escuchar que me amabas y ver que apartabas tiempo para mí. No lo que te sobraba.

 

Te confesare algo: Una vez me gusto un chico, ¿recuerdas? pero después de un tiempo no funciono.

 

La ruptura me dejo un dolor, como el de saber que no era suficiente para que tú pasaras tiempo conmigo.

Un inmenso dolor.

 

¿Qué había de malo en mí? Pensé.

 

Mamá siempre me alentó y me amo por completo, pero ella sabía que no podía llenar un espacio que solo tu tenías el poder de hacerlo.

Así que después de ese tiempo, decidí llenar yo misma ese vacío que dejaste. Lo llene de soledad, de rencor, baja estima e indiferencia. Y por un largo tiempo me creí la idea de que no le podría corresponder a nadie y que nadie podría corresponderme a mí. Porque implicaba abrir mi corazón una vez más y el pobre no quería ser nuevamente lastimado.

 

Cerré mi vida, clausure mis emociones y anule mis intenciones de poder volver a mostrar realmente quien era.

 

 

 

Porque quería ser otra persona a la cual fuera difícil de herir.

Durante esa decisión herí mucho la vida de las personas que amo y sin darme cuenta, me herí creyendo que me sanaría.

Sé que por un tiempo quisiste enamorar mi corazón, pero yo no era más una niña. Ya era una adulta y tuve temor de recibir tu amor de nuevo, por miedo a que me ilusionaras y te volvieras a ir.

Luego un día en medio de todo lo que me hacía daño, comprendí que llevaba un equipaje demás en mi vida. Lo que sentía hacia ti me hacía más daño, del que yo podría causarte a ti.

“En esa misma semana conocí a alguien.”

Él me trato con un amor tan especial que hasta por un segundo tuve miedo, pues se parecía mucho al amor que recibí cuando niña.

Tú notaste algo diferente en mí…

 lo pude ver en tu tierna mirada aquel día que corriendo subí las escalera porque se me había olvidado algo e iba tarde a mi cita con él.

Él Supo conquistar mi corazón y ayudarme a soltar ese equipaje desgastado y mal oliente que tenía.

Estar con él son horas de aprendizaje, de amor inagotable y de revivir el sentirme como princesa, como la mujer más amada del mundo. A veces su exagerado amor me hace sentir que no lo merezco. Pero el me repite que me ama y que conmigo quiere estar.

Su amor inundo todo mi corazón.

 

Es por eso que he decidido amarte papá, olvidando todo daño, todo dolor que en un momento a mi corazón entró.

Dios ha llenado todos los vacíos de mi corazón y ahora puedo amarte sin ningún reproche y  disfrutar de los buenos recuerdos que me dejaste, las buenas enseñanzas que me inculcaste y el amor genuino que un día me regalaste.

 

Papá aún con tus defectos, mi corazón te anhela y te amara siempre.

 

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