Entrevista a Mar

Mar Guerrero, venezolana oriunda del Táchira. Se describe a sí misma como escritora, ilustradora, payaso y adicta al café y la gente buena.

Cuando conocí a Mar me pareció una chica pequeñita, de cabello muy largo y oscuro; con una personalidad totalmente dulce y chispeante y una sonrisa contagiosa; jamás me imaginé que detrás de esos ojos inocentes de largas pestañas se encontrara una mujer llena de tantas historias.

A su corta edad fue ganadora del Primer premio modalidad poesía en el XXV CONCURSO ANUAL DE CREACIÓN LITERARIA “CUENTO, ENSAYO Y POESÍA” Mérida, abril 11 de 2015.

 

Cuando le pedí a Mar que nos contara un poco acerca de ella lo primero que me dijo fue:

Tengo un súper poder que me permite acercarme a la gente y hacer que piense en grande.

Y sin duda es así.

 


 

¿Por qué te pusieron el nombre de Mar?

Mar, es el diminutivo de María, quería parecerme más a mi nombre, que fuera algo más grande, más imponente, y más lleno de historias mágicas que contar a los demás.

 

Soy una apasionada de la innovación. Me encanta aprender cosas nuevas y acompañar a otros en su aprendizaje.

 

Mar somos el resultado de las experiencias que vivimos desde que nacimos, cuéntanos acerca de tu infancia…

Mi infancia palidece, parece que hay un manto que cubre mi niñez y no me permite recordar cómo se veía el mundo desde esos ojos, pero intento salvar esa sensación de mis ojos revoloteando como mariposas, disfrutando de lo que es el mundo. Mi familia es parte fundamental en mi vida, desde muy pequeña, me introduje en el mundo de la literatura, siempre tuve una imaginación bastante amplia la cual intento mantener, siempre me sentí muy sola, pero a pesar de eso sé que fui feliz, muchas veces.

 

Tengo entendido que antes de estudiar letras estudiabas publicidad y mercadeo, ¿qué te llevó a cambiar de carrera tan drásticamente?

Todos queremos ser parte de algo, y yo quería ser parte de este mundo que es la literatura.

Todo vino muy de repente, cuando empecé un taller para ser “payaso de hospital” que era un voluntariado, me hice parte de una organización llamada Doctor Yaso en Venezuela, lo que cambió mi vida y me ayudó a encontrarme a mí misma, decidí estudiar letras porque la literatura es lo más triste y lo más hermoso que conozco, y porque creo fielmente que uno debe hacer lo que ama, por sobre todas las cosas.

Para mí existe una manera de vencer lo que es este mundo, existe una salida, escribir. El escribir emerge de una angustia, aguda y profunda, una angustia latente ante la posibilidad de ya no escribir nunca, escribo porque no puedo no hacerlo, porque aún en mis momentos de silencio estoy pensando cómo escribir el silencio y figurando el cuerpo del silencio.

 

He hecho muchas cosas en mi vida y todas han nutrido mi experiencia, de todas he aprendido y todas me hacen mirar con humildad e ilusión al futuro.

 

¿Cómo lo tomaron tus padres?

No fue para ellos la mejor noticia, mi padre pensó que era demasiado “hippie” y “bohemia”, a mi madre, no le quedó de otra que creer en mí y en que lo que hacía era lo correcto, pero ambos se dieron cuenta de que era buena en lo que hacía, así que finalmente me apoyaron, y siguen haciéndolo, con mucho orgullo y con todo su amor.

 

Ahora vives en la bella Buenos Aires, la ciudad de la furia, ¿qué te trajo hasta acá?

Buenos Aires, fue más una elección por amor, pero siempre sentí curiosidad por este país, por su gente y por sus calles de las cuales me enamoré de inmediato, los días han sido difíciles, para nadie es fácil estar tan lejos de casa, empezar de cero, luego de haber luchado tanto por algo, al venirme a Buenos Aires dejé atrás toda la vida que había construido, mi familia, mis amigos, mi carrera universitaria en la Universidad de los Andes, fue como arrancarme una parte del cuerpo y dejarla, para empezar otra vez, armarse como un rompecabezas, no es fácil, pero lo bueno de todo esto, es que tienes de nuevo la oportunidad de hacer mejor eso que vas reconstruyendo, para contar mejores historias.

 

Los que te conocen pueden notar que eres una mujer muy soñadora, ¿qué piensas acerca de los sueños?

Los sueños son el camino a la libertad, estamos hechos de eso, es lo que mueve nuestro ser y lo impulsa tan alto como queramos. Cuando uno tiene sueños, creces, eres más fuerte, más capaz, no hay que dejar de soñar! Los sueños se hacen realidad, podemos ser mucho más felices disfrutando de nuestra pasión, encontrando nuestro elemento, todo es posible. El lenguaje no sólo describe,  sino que crea nuestra realidad.

 

Cuéntame algún sueño que te gustaría realizar…

Mi sueños son tantos, quisiera darle todo a mis hermanos, ser una escritora reconocida, que mis palabras cambien el mundo, y también la forma de verlo.

 

Creo firmemente en el potencial de las personas para hacer cosas asombrosas, crear, ilusionar y disfrutar con los proyectos que emprenden.

 

Tu nombre artístico es Pies de papel, ¿por qué ese nombre?

“Pies de papel” porque mis pasos son en una hoja en blanco. Mis poemas son historias, son personas, son mis amigos, y es mi amor. En ellos guardo cada paso que he dado y que otros han dado pero no saben como contar. Yo solo uso lo que vivo.

 

Las personas impactamos el mundo de una u otra forma, ¿cuál te gustaría que fuera tu contribución en esta tierra?

 Yo voy a cambiar el mundo. Esa quisiera que fuera mi contribución, que mediante lo que amo, ya sea la escritura, la fotografía o mis ilustraciones, el mundo se transforme en algo mejor. Tenemos que llevar mensajes de amor y de unión.

 

 ¿Qué significa para ti la frase: “Más Amor Por Favor”?

Mis maestros han sido mis abuelos, mi abuelo era un hombre hecho de amor y  risas, un hombre fuerte, lleno de mucha paciencia y compasión por todo lo que era este mundo, era un héroe para todos en casa, principalmente para mí, y mi abuela, la cual es una mujer preciosa, de esas que sostienen tus manos aún cuando estas puedan quemarla, y lo hace cantando y bailando por toda la casa, es una mujer alegre, honesta y luchadora. Son mis mas grandes ejemplos a seguir. Supongo que el “amor” es eso, un montón de cosas que forman tu corazón, y “Más amor por favor” es para mí sencillamente un pedido del corazón al mundo, para que todos podamos vivir tranquilamente siendo más felices.

 

Un mensaje final para nuestras lectoras…

Cambiar el mundo es muy fácil, sólo hay que empezar por las cosas pequeñas, como tender la cama al levantarse, si hacemos estas pequeñas tareas bien, entonces podremos empezar a hacer las tareas más grandes en lo que queda del día. Aférrense a sus principios, a eso que creen, y si hoy tienen un día miserable, al llegar a casa encontraron su cama tendida, y eso les dará la satisfacción de haber hecho algo bien. Se llenarán de orgullo, y eso les dará fortaleza para seguir adelante. Les animo a rodearse de personas que les desafíen, les enseñen y les empujen a ser mejores personas. Mido mi felicidad viendo si las personas cercanas a mí son felices y me aman, y por la diferencia que hago en la vida de otros.

 

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